Historia

Por: Rafael Ballestas Morales - Socio Vitalicio

125 Años: Resumida Historia de un Club Exitoso

Disuelto en 1867 el primer intento de creación de un club que reuniera a un destacado grupo de notables cartageneros, bajo el liderazgo del ilustre hombre público, el general Juan José Nieto, quedó en la mente y propósito de algunas de quienes lo integraron la idea de darle vida a una institución similar, pero con formas y condiciones que garantizaran su permanencia.

 

Fue así como, aprovechando el entusiasmo y la capacidad creativa de Fernando Vélez Danies, aquel grupo de cartageneros, acompañados por otros prestantes amigos, decidieron fundar el 1º de noviembre de 1891 un ente de derecho privado, al cual denominaron Club Cartagena, que cumplió, felizmente, ciento veinticinco años de existencia el 1º de noviembre de 2016.

Este nuevo Club Cartagena vino a llenar un vacío en la urbe de la última década del siglo XIX, convirtiéndose en centro de tertulias, reuniones sociales y certámenes cívicos.  Sus socios contribuyeron  a su enlucimiento y se registra como las primeras jóvenes presentadas en sociedad a Hortensia Gómez Henríquez, Amelia Gómez Pombo y Helena Rosa Pareja, ese mismo año de su fundación.

Es de anotar que Fernando Vélez Danies fue elegido presidente por cuatro períodos seguidos, imprimiéndole al club su carácter emprendedor y dándole estabilidad organizativa.

Como la sede de la Plaza de la Aduana se hizo insuficiente para las necesidades del Club, fue necesario buscar otro inmueble más amplio y estratégicamente ubicado.  Así, en 1897, se trasladó la sede a una casa, también de arquitectura colonial, situada en la esquina de la Plaza de Bolívar con la calle de los Santos de Piedra, frente a la Catedral, centro de las grandes festividades cartageneras.  Presidía la junta directiva Leopoldo E. Villa.


Durante la presidencia de Eduardo Martínez Aycardí (1909-1911) el Club trasladó nuevamente su sede a la Plaza de la Aduana, en el segundo piso de una casa de propiedad de Vicente Martínez Recuero, último de los lugares tomados en arriendo.

Ante la falta de una sede propia, razón por la cual había operado la institución en tres lugares diferentes, dándole cierta inestabilidad funcional, Fernando Vélez Danies promovió entre sus socios la idea de construir un edificio que albergara al Club, a la altura de su condición y exigencias.

Para ello contó con la acogida entusiasta de Enrique Grau Vélez, quien asumió la presidencia en 1918, y de Daniel Lemaitre Tono, Vicepresidente, quien reemplazó a Grau, al ausentarse éste a laborar y radicarse en Bogotá.

Es interesante e ilustrativa la correspondencia cruzada entre Lemaitre y Grau sobre la construcción de la casa propia del Club Cartagena, a la cual se refiere detalladamente el hijo del primero de ellos, Eduardo Lemaitre, en ameno artículo publicado en el libro conmemorativo de los 100 años de su fundación.

Para esos efectos se adquirió un predio donde funcionaba una jabonería, frente al Parque del Centenario, y se contrató la elaboración del proyecto con el famoso arquitecto francés Gastón Lelarge, quien se encontraba en Cartagena requerido por el Arzobispo Pedro Adán Brioschí para ejecutarle varios trabajos.

No fue nada fácil la tarea en que se empeñaron Lemaitre y Grau, con el apoyo de Fernando Vélez Danies y otros socios, para culminar la obra.

Al fin, seis años después de su inicio, el 8 de noviembre de 1925, se inauguró la majestuosa edificación, durante la presidencia de Daniel Lemaitre Tono, con acto solemne, que contó con la asistencia de los socios y las autoridades civiles y eclesiásticas de la ciudad.

En esta sede el Club alcanzó uno de sus mayores esplendores durante más de 30 años.  Allí se celebraron grandes fiestas y banquetes; fue visitada por Presidentes de la República y altos funcionarios del Estado, y se consolidó como gremio social de primera categoría en el país.

Con el paso del tiempo y por razones urbanísticas, se impuso la necesidad de su traslado a un sitio más adecuado.  En el ejercicio de la presidencia de Fernando Díaz Gómez, en 1956, se firmó el contrato para la construcción de un nuevo edificio de arquitectura moderna en el barrio de Bocagrande, el cual se inauguró el 8 de noviembre de 1958, durante la presidencia de Guillermo Gómez Villarreal, con un costo aproximado de $1.200.000.

Ampliado en 1965, con la adquisición de un terreno colindante, durante la presidencia de Antonio Lequerica Martínez, el Club ha diversificado y modernizado sus servicios, convirtiéndose en una de las instituciones de su clase más importantes del país, centro de grandes y variados eventos y segundo hogar de sus numerosos socios y sus familias.

Lo han dirigido juntas integradas por lo más prestante de nuestra sociedad y sus presidentes han entregado su capacidad e inteligencia al servicio del Club.

Al arribar a los 125 años de su fundación, lo preside Orlando Bustillo Pareja, cuyo padre Orlando Bustillo Arrieta, prematuramente fallecido, también lo regentó entre 1978 y 1980.  Lo acompaña una Junta directiva compuesta por unidades jóvenes, que imprimirán sus novedosas y progresistas ideas para una exitosa gestión.